¿Debe un periodista censurar sus opiniones en las redes?
¿Cómo evitar ser despedidos por bloguear?
Cuando periodistas de reconocidos medios de comunicación ingresan a las redes sociales los convertimos de inmediato en líderes de opinión y tomamos muy en serio todo lo que dicen, y si ellos llegan a expresar públicamente algún punto de vista, algunos de nosotros los linchamos por su falta de “objetividad”, no respetamos el hecho de que están representándose a ellos mismos y no al medio para el que trabajan, y eso puede causarles conflictos en sus interacciones, frustración, y muchas veces autocensura.
Quienes no somos periodistas podemos claramente opinar lo que queramos defendiendo nuestro derecho a la libre expresión, pero cuando observamos que los periodistas lo hacen, como sucede en Twitter por ejemplo, entonces podemos pensar que no tienen sentido común, que están siendo sensacionalistas y que no son profesionales, y sin embargo, muchos que jamás han pisado una sala de redacción tienen ahora la libertad de generar y compartir información que antes solo era emitida por los profesionales de la comunicación, toman el lugar de comunicadores, papel que les era imposible ocupar antes de que las redes sociales les diera esa posibilidad.
Si nosotros como ciudadanos comunes defendemos nuestro derecho a informar en las redes, (lo cual en lo personal aplaudo y apoyo hasta cierto punto) ¿Por qué no estamos de acuerdo a que el periodista tenga el derecho de opinar?
Por otra parte, la participación de los periodistas en las redes, incluyendo su blog personal, puede entrar en conflicto con la línea informativa de los medios para quienes trabajan, poniendo en riesgo sus empleos y prestigio. Un ejemplo de ese conflicto es Chez Pazienza, exproductor de CNN que fue despedido hace un año porque tenía un blog. CNN justificó el despido de Pazienza con una sola línea de su Manual del Empleado: “Ningún escrito hecho por otro medio que no sea CNN debe ejecutarse a través de la red del departamento de normas y prácticas”, una regla muy ambigua sin duda, y muy obsoleta. Para quienes vieron el caso con interés les fue fácil leer entre líneas lo que estaba detrás del despido, Pazienza no perdió su trabajo porque tenía un blog, sino por lo que escribía en su blog.
Antes de emitir un rápido juicio, analicemos. Nosotros que participamos en las redes y que tenemos un blog nos podemos poner automáticamente en una postura de defensa de cualquiera que haya perdido su trabajo como periodista por tener un blog, pero debemos detenernos a pensar en que después de todo, una compañía tiene el derecho de protegerse, y si de forma legítima siente que está siendo perjudicada por los blogs de sus empleados, tiene el derecho de tomar acción.
Varios periodistas activos en las redes han desarrollado sus propias reglas que siguen cuando escriben en blogs y otras redes sociales, sobre todo al darse cuenta que los primeros resultados que se obtienen al buscarse ellos mismos en los motores de búsqueda como Google, son precisamente sus participaciones personales en la red.
Es recomendable que los periodistas implementen sus propias reglas y que queden inscritas en una guía que deba utilizarse para decidir que escribir y que no escribir en las redes y sus blogs, de esta manera creo que sus empleadores no encontrarán una razón justificada para despedirlos de sus trabajos. Por lo pronto ofrezco esta guía que podría servir como base para la elaboración de una más personal:
Guía de la supervivencia para los periodistas en las redes sociales:
1. No escribas acerca de tu trabajo. No escribas como te fue hoy en el trabajo, acerca de tus entrevistados, o acerca de las decisiones que se hayan tomado por tu empresa. Menciona lo menos posible del lugar donde trabajas y de preferencia, oculta en tu blog el nombre del medio para el que laboras. Es recomendable evitar hablar de tu empresa aunque sean cosas positivas, ya que tus empleadores tienden a pensar que te estás pasando de la raya con el solo hecho de escribir de ellos.
2. No escribas para tu blog personal en tu lugar de trabajo. Si escribes en tu blog en las horas laborales entonces estarás usando el tiempo y las computadoras de tu empresa, y esto puede enojar de inmediato a tu jefe sin que probablemente te de una segunda oportunidad. Espera llegar a casa para realizar tus labores individuales en la red. Si navegando en la red en tu trabajo te encuentras con un enlace útil del tema que quieres abordar en tu blog o en alguna otra red, márcalo como favorito, y vuelve a ellos cuando sea seguro hacerlo.
3. Considera utilizar una plataforma que permite entradas restringidas a tu blog. Esta es la forma más segura para tener un blog donde te expreses libremente con tu círculo de amigos y colegas sin preocuparte de acciones que pudiera tomar tu empresa. Todas, o casi todas las plataformas de blogs cuentan con la opción de publicaciones privadas a las que solo pueden tener acceso aquellas personas que tengan el password que tú les hayas compartido. Un claro ejemplo es LiveJournal, plataforma que tiene la opción de “solo amigos”. De esta manera, si definitivamente sientes la necesidad de escribir acerca de tu trabajo, podrás hacerlo sin preocuparte mucho de que la persona equivocada tenga acceso a ese contenido. Recuerda que esta opción tiene comúnmente un límite de lectores, por ejemplo, el límite para Blogger, es 100 lectores.
4. Si eres un jefe de información o director de un medio de comunicación, establece algunas reglas al respecto en la política de la empresa. En vez de ver con ojo crítico la libre expresión de tu equipo en las redes y de prohibir que tengan blogs, toma una postura más realista. Son tantas las prácticas en la red que caen bajo la categoría de blogear que prohibirlo sería muy confuso, ambiguo. Además, es muy injusto forzar a tu equipo de trabajo a que no tenga el hobby de escribir cuando se encuentran en su tiempo libre, y cuando el resto de las personas gozan de ese derecho de expresión.
5. Trata de evitar escribir acerca de la información que cubres en tu medio. Escribir en tu blog acerca del mismo tema que cubres no solamente te hará ver como un periodista contradictorio y con criterio doble, hacerlo puede ser principal blanco para ser acusado de tener tendencias, de ser parcial. Si en tu medio escribes de política y en tu blog hablas de política con fuertes opiniones en contra o a favor de un partido político, por ejemplo, te encuentras sentado sobre una bomba de tiempo, el conflicto inminente. Sin embargo, si eres periodista de un periódico, ¿Deberías evitar hablar sobre la industria del periódico en tu blog? Tampoco creo que sea el caso, simplemente hay que establecer limites, hay que tener sentido común.
6. No te pases de la raya en tu blog y el resto de las redes sociales. Aunque debes sentirte con la libertad de expresarte, no publiques artículos extremadamente inapropiados, fotografías u otras imágenes muy escandalosas, y no escribas frases inconvenientemente vulgares solo por ser irreverente, y sin ninguna justificación de por medio. Pare serte sincera, no podría culpar al director de un medio o jefe de información por despedir a su periodista después de haberlo visto posando desnudo en varias fotografías en su blog personal. Ten sentido común.
7. Si te sientes con confianza de hacerlo, deja saber a tu jefe que tienes
un blog. Si eres honesto con las personas para quienes trabajas, y les comentas que tienes un blog o que publicas en otras redes sociales, como Twitter, les parecerá más difícil imponerte reglas de restricción para blogear cuando se enteren por sí solas que lo estas haciendo.
8. Ten en cuenta el manual de ética y/o confidencialidad de tu medio. Y finalmente pero no menos importante, ten en cuenta conocer el manual de ética y/o confidencialidad (o cualquier nombre formal que la empresa en particular le de a este tipo de documento) del medio para el que trabajas, para tenerlo presente y no violar ninguna regla al estar ejerciendo tu libre expresión a la que tienes derecho en las redes sociales como individuo.
Como periodista que participa activamente en las redes, talvez tengas algunas otras reglas para evitar tener conflictos con el medio de comunicación para el que trabajas o con la gente en las redes en general, y puedas compartir algunas de estas reglas personales en el espacio para comentarios.

















Rosaura, tu post me parece muy completo y creo que sintetiza las reglas que han empezado a establecerse en algunas redacciones -al menos en Estados Unidos- para aquellos periodistas que bloguean de manera independiente.
Creo que de todas, la regla más importante es hacer saber a tu superior que tienes un blog. Si no estás lucrando con él, no pueden prohibirte que te expreses en un espacio personal. Aún así, yo me permitiría poner énfasis en tres puntos fundamentales para evitar no sólo un despido, sino una demanda:
1- Nunca, bajo ninguna circunstancia, usar el equipo de la empresa para la que se trabaja para actualizar el blog. Aún cuando sea fuera del horario de trabajo, la empresa puede demandar al periodista por esto.
2- Bajo ninguna circunstancia utilizar en el blog información obtenida a través de la posición en el medio sin que ésta haya sido previamente publicada en el mismo. Es decir, si como reportero del medio “X” obtienes una exclusiva, no puedes bloguear sobre ella hasta que haya sido publicada en tu medio.
3- Nunca mencionar información interna de la empresa (por ejemplo, cuántos despidos hubo, los salarios que se perciben ahí, quiénes son los directivos).
Pueden haber muchas otras reglas de tipo ético, pero la violación de estas tres puede traer consecuencias legales. Sería muy duro que además del despido, el periodista tuviera que enfrentar una demanda.
Por lo demás, mi sugerencia es esta: si publicas un blog periodístico, respeta estas reglas y adelante. Si publicas un blog personal y eres periodista, siempre opta por un seudónimo. Así no se confunde la gimnasia con la magnesia.
Saludos!
be entertained
Quizás el punto es que lo medios tradicionales, si no se adaptan al momento 2.0 que estamos viviendo, estén caducando.
Los periodistas que son echados por dar su opiniones en twitter o blogs, seguramente encontrar nuevos caminos profesionales, en sus mismas líneas de razonamiento. Porque en definitiva están siendo parte de los cambios globales.
En cambio los medios tradicionales que no se adapten, seguirán sufriendo su desconexión con los tiempos que corren…
Estoy de acuerdo con daindart, y una observación que haría a tu post sería la siguiente.
Escribiste que “las empresas tienen derecho a protegerse”. Efectivamente están en todo su derecho, pero eso no las hace intocables. Si tienes cadenas que protegen a toda costa las visiones del gobierno, o que están claramente pandeadas a la izquierda o la derecha, entonces deben saber que a cambio de los favores y bendiciones inherentes recibirán el tache de “poco objetivas”. Mi sugerencia personal sería que cambiaran de giro, porque muy probablemente lo que hacen no se llama “informar”.
En la transformación que estamos viviendo como sociedad, es retrógrada e ilógico pensar que ese tipo de compañías pueden seguir desinformando a la gente cuando tienes incluso mayor cantidad de opiniones más-o-menos objetivas. Están destinadas a extinguirse tarde o temprano, y en realidad lo único que se hace es ayudarles en el proceso.
Pero sí, estoy de acuerdo con todos los puntos de tu guía. Felicidades y un saludo.
Saludos.
Puntos básicos e inteligentes.
Te he linkeado. Me gusta tu blog.
Hasta pronto
JLE
Justamente estoy por escribir un post sobre este tema. Soy periodista, editora en un medio, y he implantado el Twitter y el Facebook en mi diario, y busco que los redactores participen y se integren a la web 2.0. Sin embargo, a veces me sorprenden sus mensajes personales y entiendo que somos nuevos en esto, y estamos aprendiendo, pero creo que el sentido común no se debe perder, por lo que yo les digo a los chicos: no hay que hacer un manual y no hay que poner reglas. Si ustedes usan el sentido común podemos seguir adelante y muy bien, conectándonos con la audiencia.
Es obvio que las primicias no se twittean antes de salir al aire, y que los problemas internos son internos. Sin embargo, creo que no está demás aconsejar y estar al pendiente. Me ha costado que mis redactores twitteen, y ahora que lo hacen a veces me da dolor de cabeza, pero veo que poco a poco ellos mismos saben hasta dónde llegar. Espero.
Muy interesante tu blog