Que rápido ha crecido la población mexicana en las redes sociales, y que impresionante observar como la conciencia colectiva funciona para unirse en contra de lo que nos parece injusto, o para apoyar una idea o actividad, tanto, que el gobierno de México ha expresado su alarmante preocupación a la prensa internacional y estadounidense comparando a los “twitteros” con los cárteles del narcotráfico.

“Desde cárteles de las drogas hasta delatores del alcoholímetro, los usuarios de Twitter se están convirtiendo rápidamente en el enemigo público Número 1”, señalan hoy CBS y el GlobalPost en sus publicaciones online el día de hoy, de acuerdo a las declaraciones de autoridades policíacas y legislativas, mismas que por cierto, han hecho gala de sus actos de corrupción y de ineficiencia para solucionar los problemas de delincuencia, empezando por la creciente ola de violencia por parte del las bandas de narcotraficantes, sobre todo en el norte del país.

La publicación de la CBS señala que México sostiene una guerra de tres años contra las criminales bandas llamadas los Zetas y los Aztecas, e inclusive con una banda de mujeres asesinas de nombre las Panteras, y por si fuera poco, otro nombre se ha incluido esa lista de las personas más buscadas: “Los Twitteros”. Nosotros.

Lo increíble es la apertura que estos medios estadounidenses le han dado a tales declaraciones poniendo también su granito de arena haciendo énfasis en la peligrosidad que representamos los usuarios mexicanos en Twitter, con tintes de complicidad, y tal vez sea porque la guerra no es contra ni del narcotráfico ni de delatar la ubicación de los alcoholímetros (esta última por cierto, ni siquiera es una actividad ilegal por todos los cielos), sino de las mismas redes sociales.

Esta especie de complicidad o de beneplácito por parte de los mencionados medios de comunicación estadounidenses con las autoridades policíacas en México, es porque la guerra no es contra el crimen en este caso, no, sino contra las redes sociales, donde cada vez somos más alzando la voz para hacernos escuchar de forma individual y/o grupal, los resultados han sido muy positivos, y aunque no se descarta que delincuentes pudieran estar usándolas para sus propósitos criminales, está revolucionando nuestras vidas de forma positiva desde todos los ámbitos, está naciendo una evidente democracia de ideas, y es una democracia que se está defendiendo dignamente y con resultados positivos como lo fue en su momento #internetnecesario.

Es indignante que a los usuarios de Twitter en México se les quiera dar fama internacional de delincuentes, pero lo más preocupante es que un asunto tan intrascendente como los alcoholímetros se utilice como arma en una iniciativa de ley para restringir las redes sociales, y para la creación de una fuerza policíaca para vigilarlos y monitorearlos, esto, en conjunto con  ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement), una iniciativa de ley que permite a los jueces cerrar sitios Web que “ayudan” a romper los derechos de autor y otras leyes.

Y es que “el problema de los twitteros ha recaído en el argumento de que la seguridad pública debe tomar prioridad sobre la libertad de expresión en un país que lucha por contener graves males sociales. Todo ello por el temor de que secuestradores y los cárteles de narcotráfico  usen Twitter, Facebook o MySpace para comunicarse”, indica la publicación.

Creo que no solo hay que reprobar las intenciones del gobierno para vigilarnos y censurarnos en las redes, también es tiempo de actuar con responsabilidad, que si bien delatar la ubicación de los alcoholímetros no es un delito, si es una irresponsabilidad en la que siguen incurriendo unos cuantos, a pesar de las críticas no solo de las autoridades sino de los usuarios de Twitter que tratamos de hacer de las redes sociales algo positivo, de esta forma evitamos darles más excusas para vigilarnos y censurarnos ¿no les parece?