Alguien tiene que decirlo, la democracia en los medios de comunicación tradicionales es una falacia, no existe fórmula ni estructura para hacerla una realidad, ésta primer demanda del movimiento #Yosoy132 en específico, es producto de falta de conocimiento o está siendo confundida con veracidad, imparcialidad y transparencia, entre otros atributos que también equivocadamente (aunque por otras razones) buscamos en una empresa privada como lo es un medio de comunicación tradicional mexicano.
Para empezar, sabemos que los periódicos jamás imprimirán nada de lo que queramos publicar, los canales de televisión no transmitirán los videos que hicimos y en la radio no pondrán la música que queramos escuchar o leerán las noticias que nosotros consideremos las más importantes. De eso se trata la democracia, de que todos participemos, lo cual es técnica y humanamente imposible en un medio de comunicación tradicional. (Soy consciente que estoy siendo estricta con el significado de la democracia, es pertinente).
Aquí viene lo bueno. En los últimos años, todos estos sistemas tradicionales de comunicación se han enfrentado a una competencia de una fuente totalmente inesperada: Nosotros. Podemos publicar lo que queramos en nuestros blogs, subir nuestros videos en YouTube y Vimeo, entre otros servicios multimedia, podemos hacer nuestra propia música y compartirla libremente, producir un podcast de lo que sea que nos interese y difundirlo, e inclusive montar una estación de radio online con música y programas a cambio de un costo razonable.
Ahí está la tecnología y las redes sociales que hacen posible esta incuestionable democracia en un medio, (si, no toda la población lo tiene al alcance, pero dejemos de ambicionar una utopía de nuestra realidad) pero somos nosotros, los usuarios, los que debemos elegir si nos apoderamos o no de esta nueva media, si vamos a hacerla nuestra.
Como algunos saben, me dediqué al periodismo en los medios tradicionales en México por más de seis años, con mayor experiencia en medios escritos, y he sido participante muy activa en las redes sociales en los últimos cinco años, he tenido la fortuna de experimentar ambos medios, y hace un par de meses, curiosamente, tuve la idea de elaborar esquemas de ambos modelos de publicación, el de los medios tradicionales y el de la nueva media, confío en que nos ayude a comprender la imposibilidad de la democracia en el modelo tradicional y las infinitas posibilidades de la nueva media. A continuación se los presento y explico de la forma mas simple posible.
Modelo de publicación en medios de comunicación tradicionales
Imaginemos el ecosistema de las noticias locales de un periódico. Por lo general, cada periodista tiene una o dos fuentes de información, por ejemplo, las tres fuentes que yo tuve por más tiempo fueron gobierno federal, educación y salud. Bien, cada periodista recibe las órdenes de información del día por parte del jefe de información, jefe editorial o inclusive el director editorial del medio, él es el que elabora el plan diario de trabajo, que incluye la cobertura de eventos previamente agendados, así como la generación de líneas de investigación periodísticas y la atención permanente a la cobertura a hechos informativos que de manera extraordinaria o espontánea se generan durante el día.
Durante buena parte del día, el periodista procede a recabar esa información con los funcionarios y eventos indicados en las órdenes y probablemente traiga información extra, con suerte, información exclusiva, ¿el tiempo le alcanzó a recabar cada diferente ángulo de cada uno de los diferentes temas para sus cuatro, cinco, seis notas y/o reportajes que escribirá hoy?, pues no. Esta característica tan irreal de la “objetividad” va reduciendo sus posibilidades durante el día, y ni empecemos con las limitaciones del periodista debido a la experiencia personal, deseos, pasiones e intereses como cualquier humano las tiene, bueno, no terminaríamos nunca con esto de la objetividad.
Ya de vuelta en su lugar de trabajo, el Periodista escribe los avances de cada nota que luego se van a la que conocí como “mesa de redacción”, donde el director, el editor de las secciones, el jefe de información y tal vez el jefe de fotógrafos, deciden que contenido se van a publicar y cual no, en que espacio van a ir colocados y si tendrán algún apoyo visual y cual será ese apoyo visual, en muchos casos una fotografía. Es así como en un ratito del día un grupo pequeñísimo de personas ha decidido que contenido consumirá su audiencia y en que orden inalterable de importancia. El periódico se imprime en la prensa y el producto abandona definitivamente la fabrica para llegar a los lectores, no es corregible ni modificable, es el producto final.
Hay que mencionar que el medio tradicional, por lo general, cuenta con un consejo editorial, conformado por los dueños del medio de comunicación en cuestión, el director y las cabezas administrativas como los gerentes de ventas y mercadotecnia. El consejo editorial se reúne cada cierto tiempo para tomar decisiones acerca de sus políticas informativas, tratando de encontrar un equilibrio entre lo que quiere la audiencia y lo que le conviene a la empresa, definiendo estrategias para crecer y tener mayor impacto, siendo los ingresos siempre la motivación principal.
Los lectores no tienen oportunidad a opinar ni de aportar información dentro del contenido que está consumiendo, es más, difícilmente llega a entrar en contacto con el periodista, a menos que esté involucrado con la noticia, no se involucra ni influye en el proceso de publicación, solo en el consumo. No hay forma de democratizar este proceso riguroso y puntual. Lo mismo sucede con los medios electrónicos. La participación ciudadana es increíblemente limitada, no cabe en el proceso. Si alguien tiene una idea de cómo modificar este modelo para democratizarlo y que todos decidamos que se publica y con que importancia, o inclusive todos podamos ser autores del contenido, me encantaría saberlo, ¿alguien?
Modelo de publicación en la nueva media
Este modelo de publicación permite que todos los que tenemos acceso a una computadora o cualquier otra herramienta con acceso a internet, como un teléfono, una cámara, una tablet, etc., podamos publicar lo que queramos en sitios web y redes sociales, sin ninguna clase de filtro de contenido (Wikipedia es una excepción).
Además, no tenemos limitaciones de formatos, podemos publicar texto, fotos, videos, ilustraciones, lo que queramos y en el formato que queramos en diferentes sitios como blogs, Facebook, Twitter, YouTube, Reddit, Digg, Instagram, Pinterest y Google+, entre muchísimos otros espacios que tenemos disponibles de forma gratuita.
Tu no decides que importancia tiene tu contenido en internet, ni un grupo pequeñito de personas, eso lo decidimos entre todos, lo compartimos a nuestros contactos si nos gusta y eso ocasiona una mejor visibilidad de tu contenido, que puede ir alcanzando una mayor audiencia y una mejor posición en motores de búsqueda como Google. Sitios como Digg y Bitácoras se guían con votos para darle al contenido una posición más alta.
Cualquier usuario puede formar parte de este proceso de “edición digital”.
El proceso está lejos de terminar aquí (bueno, la verdad es que nunca termina). Una vez dentro, el contenido puede ser corregido, aumentado, y a través de comentarios, enriquecido, criticado, apoyado o rechazado, todos podemos seguir contribuyendo al contenido que tenga espacio para comentarios, y si no tiene este espacio, como en el caso de algunos medios tradicionales digitalizados, bueno, creamos nosotros nuestros propios posts al respecto en nuestros espacios y con nuestros puntos de vista, también incluimos nuestros comentarios en las redes sociales.
El contenido en la nueva media, a diferencia de cómo sucede en los medios tradicionales, jamás abandona la fabrica, ahí se queda siempre con la posibilidad de seguir sufriendo una eterna metamorfosis en la que todos podemos participar. La retroalimentación es eterna. Este modelo de publicación es el más democrático que jamás ha existido.
Los derechos de los medios de comunicación tradicionales
No olvidemos que los medios tradicionales son empresas y tienen intereses privados, no le pertenecen a la ciudadanía ni tienen los mismos intereses que la ciudadanía, nunca le pertenecerán a la población en un país donde se vive la democracia.
El Director del Heraldo de Chihuahua (OEM), Javier Contreras Orozco, solía decir en aquellos tiempos en que trabajé con él, que cuando el medio de información se oponía a los intereses de la empresa en que se sustentaba dicho medio, éste debía claudicar sus fines y objetivos en aras de que la empresa no decayera. La realidad siempre se impondrá sobre las visiones filosóficas y románticas de “lo que debe ser”, y los medios de comunicación al fin y al cabo, son empresas.
Sin embargo, hay que considerar que es el comportamiento de la audiencia un factor muy fuerte en la toma de decisiones de un medio. Atención, con comportamiento de la audiencia me refiero mayormente a elementos directos como lo es el rating, que es lo que afecta directamente al medio, no las manifestaciones en su contra, mismas que pueden llegar a ser inclusive una buena oportunidad de atención con las estrategias adecuadas. El medio de comunicación exitoso se mide en sus niveles de audiencia, no lo olvidemos. (Y no, apagar la televisión por 48 horas difícilmente generará un cambio, a menos que se repita cada 48 horas).
La libertad de expresión del medio de comunicación debe ser tan respetada como la libertad de expresión del ciudadano, porque México es un país democrático donde existe, aunque a veces con tropiezos, la libertad de expresión. ¿Los medios en cuestión son de carácter monopólico e incurren en actos de corrupción? Bien, pues vamos a exponerlos y a declararnos en contra de esas actividades, en vez de pedirles con marchas que democráticamente sigan dominando el mercado informativo.
Ahora bien, los medios de comunicación deben apegarse a la ley otorgando la misma cantidad de espacio y tiempo a los partidos políticos, pero nada los obliga a abstener su inclinación hacia un candidato o partido político, un medio puede tener intacta su línea editorial pese a la ley, y esto sucede en todo país democrático, entre más democrático el país, mayor libertad de los medios de manifestar abiertamente su inclinación ideológica y política, un claro ejemplo es Estados Unidos con Fox News y MSNBC. Recordemos que ni el Presidente Barack Obama pudo influir con esta libertad al acusar a Fox News por su clara parcialidad conservadora (desde luego, en esta acusación ignoró a la parcialidad liberal de MSNBC).
Las leyes a las que están sujetos los medios de comunicación en México son exclusivamente para el escrutinio de los partidos políticos, el gobierno y el IFE, no para los ciudadanos. Las modificaciones y propuestas de ley en cuanto a medios se refiere no son para que los ciudadanos queden representados, sino estas entidades políticas, por mucho que los legisladores quieran convencernos de que así es. Para los políticos, el movimiento #yosoy132 es una tentación muy grande, no para democratizar los medios, sino para controlarlos.
Para nosotros los ciudadanos, el problema con estos medios tradicionales mexicanos es que no tienen ideologías claras para su audiencia, y que tal vez muchos ni las tengan ya que aparentemente sus intereses no se basan en ideologías sino solo en ganancias económicas e influencia, y aún más grave, en estos momentos los medios mexicanos mas importantes están inclinados hacía la misma dirección, que es llevar al candidato priísta, Enrique Peña Nieto, a la presidencia. Eso es lo que inquieta a muchos ciudadanos, la falta de transparencia de las intenciones de los medios y que provoquen un proceso electoral injusto por falta de balance en las preferencias.
Periodistas colgados a #yosoy132
Lo interesante es que muchos periodistas de medios tradicionales que participan activamente en Twitter y que parecen apoyar a este movimiento no aportan un punto de vista crítico acerca de esta demanda tan fuera de la realidad como lo es la democracia en los medios, tal vez su intención es echarle más leña al fuego para ver que emocionante resultado tiene (adrenalina periodística, como te extraño), o tal vez solo quieren generar simpatía y lograr mayor popularidad en las redes, ¿o tal vez siguen siendo tan románticos e ingenuos como yo a los 18 años cuando por primera trabajé formalmente como reportera? No veo como eso sea posible, eso solo significaría inexperiencia e ignorancia, tengamos en cuenta que día a día estos periodistas experimentados respiran el modelo de publicación tradicional. Yo voto a que se trata de meras inclinaciones ideológicas y políticas, igual estoy especulando.
Veamos, tanto la analista política y escritora, Denisse Dresser, como la periodista Carmen Aristegui, y el periodista y senador, Javier Corral, habían ya expuesto anteriormente un punto de vista más analítico acerca de la democracia en los medios, donde se comentó acerca de la libertad de empresa en contraposición a la libertad de expresión, y donde la solución estaba en las alternativas y no en los medios, sin embargo, estos líderes de opinión y expertos en la materia parecen no querer compartirnos esa honesta y acertada visión en esta ocasión al unirse apasionadamente al movimiento #sosoy132
Vamos identificando en las redes sociales si estas personalidades del periodismo colaboran con el movimiento o solo se están colgando de él de forma oportunista y con segundas intenciones. Al final de cuentas, están en todo su derecho (o izquierdo) de apoyar con entusiasmo este movimiento.
Con todo esto debo decir que no tengo la intención de arruinarle a nadie el colorido desfile, sigo siendo una idealista incorregible, tanto que lejos de cegarme en una sola posibilidad, me hace buscar alternativas para generar el cambio social que tanto hace falta, aquel que es imposible desde un medio de comunicación tradicional y solo puede nacer desde la misma sociedad. Es momento de responsabilizarnos y seguir creando espacios de comunicación en la nueva media, informarnos entre todos. Tenemos las herramientas pero hace falta un cambio de mentalidad. No podemos seguir exigiéndole al pasado cuando ya tenemos las manos en el futuro.
Los medios de comunicación tradicionales no pueden democratizarse, pero pueden sustituirse con nuestras voces en la nueva media. La pregunta es: ¿Queremos sustituirlos?
Estos modelos de publicación, que por supuesto están sujetos a debate, fueron creados en base a mi experiencia personal para compartirlos exclusivamente con los participantes del Foro E-comunicación, Nuevas Tendencias de Marketing y Comunicación 2.0 en El Salvador, donde tuve la oportunidad de hablar acerca de gestión de comunidades el pasado 3 de mayo, modelos que hoy les comparto en mi blog.
Nunca pensé que estos modelos me vendrían a ser de tanta utilidad tan pronto para poder explicar que lamentablemente, la demanda del movimiento #yosoy132 refiriéndose a la democratización de medios, nunca podrá ser una realidad , pero que afortunadamente ya tenemos el nuevo modelo para sustituirlo, uno donde nosotros tenemos el poder. Todos. Inclusive los mismos medios tradicionales, vaya.




















Gracias Rosaura, te tuvo que llevar tu tiempo, pero destila trabajo, pasión y comprensión del medio.
Hacía falta una perspectiva objetiva y la tuya es muy congruente.
Me alegra saber que las opciones no están en intentar “arreglar” los medios, sino en que todos sigamos siendo protagonistas, aprovechando las herramientas a nuestro alcance. Solo falta entusiasmo y deseos reales de querer mover el mundo de esta realidad anquilosada.
Saludos.
Coincido que el énfasis que expresa el movimiento “yo soy 132″ en una “democratización” de los medios es poco útil y no sólo los desvía del camino a la consecución de verdaderos resultados concretos en materia de políticas públicas, sino que además abre la puerta a un mayor control del contenido mediático en aras de “proteger” la democracia y promover los valores de grupos específicos. El pliego petitorio de los jóvenes es un ejercicio en aspiraciones loables pero vagas y lo que es peor, en prácticamente cada punto el avance hacia la meta que plasman es incuantificable. Nadie puede negar que ciertos valores son importantes, pero ¿y qué?
Además, como lo señalas, existen medios que son orgánicamente democráticos sin necesidad de imponer ortodoxias o tratar de exigirle a empresas, cuyos intereses son eminentemente económicos, a que adquieran dimensiones morales que no encajan y que por mucho que se expresen con el término “democratización” en su exigencia misma connotan imposición y por tanto actitudes no democráticas.
En lo que no coincido es en la parte que dices que los intereses de los medios de información pueden ser contrarios a los intereses de la empresa y que en esos casos, la información debe claudicar.
Es ahí donde me parece que yace el error en la conceptualización de los chavos, también. La idea no es “democratizar” porque ¿qué es democracia? ¿quién va a definir cómo se expresa una democracia en medios? ¿quién la va a imponer?
La idea es más bien hacer hincapié en la verdadera “mercantilización” de los medios de comunicación tradicionales. Para eso hay que entender cuál es producto esencial. Para los de Yo soy 132, el producto esencial es una sustancia moral mientras que para los medios mismos es un conjunto de intereses económicos que generan imperativos de relacionamiento y acción política que ocasionan, a su vez, el déficit democrático y de transparencia que señalan los jóvenes. Tú señalas correctamente que los medios son empresas y por tanto la exigencia de una dimensión moral es absurda. Aunque no es imposible que una empresa llegue a adquirir dimensiones morales, lo hará únicamente cuando haya alguna intersección con sus intereses económicos, lo cual nunca va a existir en un modelo monopólico, por más que los jóvenes marchen mil veces a televisa o apaguen la tele durante dos días y se enarbolen los promotores de la utopía de medios democratizados.
El producto esencial de un medio informativo es justo eso, la información, y la solvencia de la información se determina en factor de su veracidad. El producto esencial y, por tanto, interés principal de un medio informativo es la VERDAD. Ahora, no con eso quiero decir que los medios o las personas tienen que vender VERDAD, pueden decidir vender lo que quieran o promover lo que quieran, pero es ahí donde la “mercantilización” verdadera entraría en juego.
La mejor manera de atender las expectativas del movimiento juvenil es transferir la exigencia de la verdad como imperativo moral a la exigencia de la verdad como imperativo económico. Para eso, es necesario enfocarse en abrir el mercado de telecomunicaciones a una verdadera competencia y exigir que se tomen medidas para generar las condiciones de mercado más apropiadas. Teniendo la VERDAD como producto al centro de un esquema de competencia entre varios actores, los medios informativos se ven obligados a competir por audiencias y el público decide. Con un mayor nivel de competencia, la verdad, que en tu explicación es interés informativo que puede claudicar a favor de intereses empresariales, se constituye como el MÁXIMO interés empresarial. Me vienen a la mente los ejemplos de los diarios NY Times y USA Today que hace unos años dieron amplia cobertura a casos de periodistas de sus propias empresas que se encontraban bajo investigación por aceptar chayotes y fabricar notas. En lugar de minimizar en el supuesto de que esa información fuera a afectar los intereses económicos de la empresa, ambos diarios resaltaron la información en el entendido que la única manera de competir con los otros medios que inevitablemente cubrirían esa nota era darle una cobertura mejor y más veraz a la situación.
El cambio que se requiere no es un cambio etereo de conciencia, aunque ese deseo es loable y no debería ser descalificado, sino un cambio práctico a nivel legislativo y en la aplicación de normas vigentes. Sorprende muchísimo que el tema del espectro radioeléctrico ni siquiera se ha tocado, siendo que el control casi absoluto que dos empresas televisivas ejercen sobre las concesiones de espectro es el elemento más importante en la falta de una verdadera competencia.
A los chavos les vendría bien una buena asesoría sobre las disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y la Ley Federal de Competencia. En la primera, el Capítulo tercero abarca el esquema de concesiones y el artículo 16.I.E señala que las concesiones sólo se otorgarán después de una opinión favorable de la Comisión de Competencia. La pregunta obvia es ¿por qué un uso absolutamente monopólico (o duopólico, aunque decir eso me da risa) del espectro radioeléctrico, propiedad soberana de todos los mexicanos, cuenta en este momento, con la opinión favorable de la Comisión de Competencia?
Con el conocimiento de esas leyes y las preguntas que suscitan se abre la puerta a una serie de exigencias y planteamientos prácticos, pero lo que es más importante, cuantificables y susceptibles de monitoreo y rendición de cuentas. Una cosa es que Enrique Peña Nieto diga, “claro, yo propongo y firmo democratizar los medios.” Y otra muy distinta es que se le exija que explique su postura sobre las disposiciones de una ley en vigor y su aplicación.
Creo que el movimiento Yo soy 132 debería de replantearse el pliego petitorio. Si lo que les interesa es tener un impacto en medios de comunicación deberían de formular propuestas específicas en materia de competencia y transparencia (el ombudsman es lo único práctico que incluyeron) y hablar menos de valores y mucho más sobre el espectro radioeléctrico. No porque los valores no sean importantes, sino porque la mejor manera de que esos valores se vean reflejados es aterrizarlos con propuestas concretas que realmente constituyan exigencias para los políticos que pretenden gobernar el país.
Muy acertado y puntual. Añadiría :La única crítica a los medios es producir contenido. Internet provee herramientas, canal de distribución y una inteligencia diferente de consumo y re-producción. ¿Qué falta? una auténtica evolución en prosumers.